45.- NUNCA MÁS



Llena de juncos
la hora nona trisa sollozos de mis naranjos
semillas lanza desde mi víspera
deletreando de algún saludo
ya nunca más.

Y mi caballo domas con alas broncas
donde mi nombre ventiscas gritan:
el solitario.

Errante las nubes calmas
las cumbres y la vigilante ceguera;
ya nunca más.