Yo, barco sin abismos animales.
Yo, con alas, yo sí,
archivo del viento en propio hueco,
binario territorio del suplicio,
en la angulosa calle con su paso absurdo,
en el luto profesor y de la masa,
en el diccionario donde se entierran
las gaviotas de neón,
en el pronóstico del fin del mundo y de mi voz,
de mi unidad funcionaria y mis clientes.
Broto en pedazos insaciables
que no se acuerdan de mí.
Hombre moderno,
sin pasos ni vergüenzas,
sin dilemas boticarios,
irrefutable, categórico y certero.
Es lo que codicio del vacío.
